El pladur se ha ganado su fama por lo evidente: levantar un tabique en una mañana, sin agua, sin escombro y sin esperar a que seque. Pero lo que de verdad lo hace interesante en una reforma es todo lo demás: los techos con luz indirecta, la hornacina de la ducha, el mueble de obra bajo el televisor, el cajeado que esconde una bajante o el armario que aprovecha un rincón imposible.
En Grupo Construcciones Alicante ejecutamos trabajos de placa de yeso laminado en viviendas, locales y oficinas de Alicante y provincia. Trabajamos con la placa adecuada a cada situación (estándar, hidrófuga, ignífuga o de alta dureza), montamos con perfilería y aislamiento correctos y entregamos las superficies tratadas y listas para pintar, que es donde se ve si el trabajo está bien hecho.
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Con placa se puede hacer prácticamente cualquier forma, y esa libertad es lo que permite resolver los problemas típicos de una reforma. ¿Una bajante que atraviesa el salón? Se cajea y desaparece. ¿Un techo con vigas a distinta altura? Se unifica. ¿Falta almacenaje? Un armario de obra a medida sale más barato y encaja mejor que uno de catálogo.
Además es la vía más limpia de mejorar el confort de una vivienda existente. Un trasdosado con lana mineral contra la medianera reduce el ruido del vecino y corta el frío o el calor que entra por ese muro, y todo eso ocurre dentro de un espesor de pocos centímetros, sin obra húmeda y sin tener que dejar la casa.
Un buen trabajo de placa se reconoce en el acabado. Así lo ejecutamos:
Vemos qué quieres resolver y medimos alturas, vigas e instalaciones que hay que esquivar o esconder. En techos, la altura libre disponible es lo que decide qué se puede integrar dentro.
Presupuesto cerrado con los metros, el tipo de placa, si va sencilla o doble, el aislamiento y los elementos especiales como foseados, hornacinas o muebles.
Marcamos en suelo y paredes el trazado exacto y montamos la perfilería con banda de estanqueidad, comprobando plomos y niveles antes de colocar placa.
Colocamos aislamiento y pasamos instalaciones por el interior; después atornillamos las placas al montante con el paso y el despiece correctos, dejando las juntas rebajadas hacia afuera.
Encintamos y pasteamos las juntas en varias manos, lijamos y comprobamos el resultado con luz rasante, que es como se ve cualquier defecto antes de pintar.
Aspiramos el polvo del lijado, protegemos esquinas con guardavivos y entregamos las superficies listas para el pintor, con los registros colocados.
Cada placa tiene su sitio. La estándar sirve para tabiques y techos en seco; la hidrófuga (verde) va en baños, cocinas y lavaderos; la ignífuga (rosa) donde hay que resistir al fuego, como cajeados de instalaciones o sectorización; y la de alta dureza aguanta mejor los golpes en pasillos y zonas de paso intenso. Usar la equivocada es el error más común y el que se paga años después.
Techos. El continuo permite integrar focos, cortineros ocultos y foseados para luz indirecta, y esconder los conductos del aire acondicionado. El registrable resuelve oficinas y locales donde hay que acceder a menudo a las instalaciones. En viviendas con vigas vistas, el falso techo unifica el plano y mejora el aislamiento si se aprovecha para meter lana.
Muebles y elementos de obra. Bancadas, estanterías, cabeceros, hornacinas de ducha, mesas de trabajo y armarios completos. Se ejecutan con refuerzos interiores donde vayan las cargas y se acaban igual que el resto de la pared, con lo que quedan integrados y no como un mueble añadido.
Acústica y fuego. Los sistemas certificados alcanzan valores de aislamiento y resistencia al fuego concretos según el montaje, las capas y el aislamiento interior. Cuando hay una exigencia normativa, se elige el sistema por su ensayo, no por su apariencia.
Lo que separa un buen trabajo de placa de uno mediocre está casi todo en el acabado de las juntas. Encintar, dar varias manos de pasta con los tiempos de secado entre ellas y lijar bien es un trabajo lento y sucio que no se ve en el presupuesto, pero es lo único que garantiza que la pared no muestre las juntas cuando le dé la luz de lado. Un tabique montado rápido y pasteado a la carrera se delata en cuanto se pinta.
El segundo detalle son los refuerzos. Todo lo que vaya a colgar peso (muebles altos de cocina, televisores, sanitarios suspendidos, estanterías cargadas) necesita un refuerzo interior colocado durante el montaje. Por eso preguntamos antes qué va a ir en cada pared.
Y el tercero, los registros. En cajeados de bajantes y conductos hay que dejar acceso a llaves de corte, válvulas y arquetas. Cerrar un cajeado sin registro es garantizar que, el día que haya una fuga, habrá que romper.
Trabajos de pladur que hacemos habitualmente en Alicante:
Sí, con un refuerzo interior colocado en el montaje: un tablero o una chapa entre montantes en la zona prevista. Con ese refuerzo, el soporte se atornilla como en cualquier pared. Si el tabique ya está cerrado, todavía se puede resolver con anclajes específicos de expansión para placa, pero el reparto de carga es menor. Dinos dónde irá el televisor antes de montar y queda resuelto sin coste apreciable.
Sí, usando placa hidrófuga en el conjunto del baño y placa de cemento en el interior de la ducha, donde el agua incide de forma directa. Sobre ese soporte se impermeabiliza y se alicata igual que sobre un tabique de obra. Lo que no debe hacerse nunca es montar placa estándar en una zona húmeda: acabará hinchándose por detrás del azulejo.
Al golpear, sí: suena hueco. En todo lo demás, si está bien ejecutado, no. Aísla igual o mejor del ruido, admite el mismo peso colgado con los refuerzos adecuados y se pinta y alicata exactamente igual. En cambio gana en plazo, limpieza, espesor ocupado y en la posibilidad de meter aislamiento e instalaciones por dentro sin abrir rozas.
Lo mínimo son unos cuatro o cinco centímetros si solo se busca planeidad e iluminación empotrada. Si hay que pasar conductos de aire acondicionado, hay que contar entre veinte y treinta según la máquina y el trazado, y por eso lo habitual es bajar el techo únicamente en pasillos y zonas de paso, dejando el salón a su altura original. Lo medimos en la visita y te decimos qué se puede integrar.
El montaje es rápido: un tabique se levanta en horas y un falso techo de un salón, en un día o dos. Lo que marca el plazo es el tratamiento de juntas, que necesita varias manos con su secado entre ellas. Como referencia, un techo con foseado en una vivienda queda listo para pintar en cuatro o cinco días desde que empezamos.
Sí, y es sencillo: se recorta la zona dañada, se coloca un parche con refuerzo por detrás, se encinta, se pastea y se lija. Bien hecho, no se nota. Es una de sus ventajas frente al ladrillo, donde un golpe importante obliga a reparar con mortero y esperar secados. Guardar un poco de la pintura de la obra ayuda a que el repaso pase desapercibido.