Cota cero significa poder entrar y salir de casa sin encontrarse un escalón. Suena menor hasta que se convierte en el motivo por el que alguien deja de bajar a la calle. En muchos edificios de Alicante, el problema no es el ascensor: es que el ascensor arranca en el entresuelo y quedan cuatro peldaños en el portal que nadie ha resuelto en cincuenta años.
En Grupo Construcciones Alicante ejecutamos reformas de accesibilidad y eliminación de barreras en viviendas, portales y locales de Alicante y provincia. Trabajamos tanto la adaptación completa de un edificio (rampa, rebaje de portal, ascensor a cota cero) como la reforma del interior de la vivienda: cambiar la bañera por una ducha enrasada, ensanchar puertas, colocar asideros y dejar los espacios de giro necesarios para moverse con silla o andador.
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La primera consecuencia es la más importante y no se mide en dinero: permite seguir viviendo en casa. La mayoría de las mudanzas forzadas de personas mayores no ocurren por la vivienda, sino por el portal, por la bañera o por un pasillo estrecho. Resolver eso cuesta mucho menos que cambiar de vida.
Después está la seguridad: la bañera es el punto donde más caídas domésticas se producen, y una ducha enrasada con suelo antideslizante y asideros bien colocados elimina ese riesgo casi por completo. Y por último, el valor de la vivienda: un piso accesible amplía enormemente el número de compradores e inquilinos posibles, y en un edificio, la accesibilidad ya es un criterio que pesa en la tasación.
Una obra de accesibilidad se mide antes de proyectarse. Estos son nuestros pasos:
Medimos lo que condiciona todo: anchura de paso libre en puertas y pasillos, desniveles, espacio para el giro de una silla y estado del acceso desde la calle. Con esas cotas se sabe qué es posible y qué no.
Presupuesto cerrado con las soluciones concretas, y con la información sobre las ayudas de accesibilidad que puedan aplicarse a tu caso y la documentación que suelen exigir.
Planificamos la obra para que la vivienda o el portal sigan siendo utilizables mientras dura, con un paso provisional seguro si hay que intervenir en el acceso.
Ejecutamos con las medidas que marca la normativa de accesibilidad: pendientes, anchuras, alturas de mecanismos y espacios de aproximación, no lo que quepa a ojo.
Comprobamos en obra el paso real con silla o andador, no solo sobre plano, y ajustamos alturas de asideros y mecanismos a la persona que va a usarlos.
Entregamos la reforma terminada y repasamos contigo cada elemento, porque un asidero a la altura equivocada estorba en lugar de ayudar.
El acceso al edificio. Es lo primero y lo más determinante. Según el espacio disponible, se resuelve con rampa (que necesita pendiente suave y desarrollo suficiente, no siempre posible en portales estrechos), con rebaje del pavimento del zaguán o con una plataforma elevadora vertical cuando el desnivel es grande y no hay sitio para rampa. En edificios con el ascensor en entresuelo, la solución habitual es bajar el ascensor a cota cero o instalar una plataforma que salve ese tramo.
El baño. La intervención más frecuente y la que más cambia el día a día. Sustituir la bañera por una ducha enrasada, con suelo antideslizante, asiento abatible, asideros en los puntos de apoyo reales, grifería termostática y espacio libre para aproximarse. Si el baño es muy pequeño, a veces conviene reorganizar la puerta o cambiarla por corredera para ganar los centímetros que faltan.
La circulación interior. Puertas de paso más anchas o correderas, eliminación de resaltes entre estancias, pavimento continuo y sin brillos que deslumbren, y suficiente espacio de giro en los puntos clave. Muchas veces se consigue redistribuyendo, sin necesidad de ampliar nada.
Detalles que pasan desapercibidos. Altura de mecanismos e interruptores, contraste de color entre suelo, pared y carpintería para quien ve poco, iluminación reforzada en pasillos y escaleras, y automatización de la puerta del portal.
En obras de accesibilidad en comunidades hay un punto legal que conviene conocer, porque cambia las conversaciones en las juntas de propietarios: la Ley de Propiedad Horizontal obliga a la comunidad a realizar las obras de accesibilidad necesarias cuando las solicitan propietarios con discapacidad o mayores de setenta años que vivan o trabajen en el edificio, siempre que su importe no supere el límite que fija la ley una vez descontadas las subvenciones. No es una obra que dependa de que a todo el mundo le apetezca.
Además existen ayudas públicas específicas para accesibilidad y para eliminación de barreras, tanto autonómicas como estatales, que pueden cubrir una parte significativa. Los plazos y las condiciones cambian cada convocatoria, así que lo razonable es comprobar qué hay abierto en el momento de plantear la obra y preparar la documentación técnica que exigen, que normalmente incluye presupuesto detallado y memoria.
Nosotros preparamos el presupuesto en el formato que suelen pedir esas convocatorias y el que necesita la junta de propietarios para votar, y nos coordinamos con el administrador de fincas durante la obra.
Obras de accesibilidad que hacemos habitualmente en Alicante y provincia:
Entre tres y cinco días si solo se sustituye la bañera por el plato y se alicata la zona afectada, y en torno a dos semanas si se reforma el baño completo. Existen soluciones de sustitución rápida en un día, pero suelen dejar un escalón o un plato sobrepuesto que no llega a ser una ducha realmente accesible; si el objetivo es la seguridad, merece la pena la ejecución enrasada.
No siempre: una rampa necesita una pendiente suave, y eso exige longitud. En portales pequeños no hay desarrollo suficiente y una rampa demasiado inclinada no solo incumple, sino que es peligrosa. En esos casos la solución es una plataforma elevadora vertical, un salvaescaleras o el rebaje del propio pavimento. Lo medimos y te decimos qué cabe de verdad en tu portal.
Cuando la solicita un propietario con discapacidad o mayor de setenta años que resida o trabaje en el edificio, la Ley de Propiedad Horizontal obliga a la comunidad a ejecutar las obras de accesibilidad necesarias, con el límite económico que la propia ley establece descontando ayudas y subvenciones. Por encima de ese importe, se necesita acuerdo, aunque el solicitante puede asumir la diferencia. Conviene plantearlo con presupuesto en la mano para que la junta decida sobre datos.
Sí, suele haber convocatorias de accesibilidad y de rehabilitación que las incluyen, tanto para comunidades como para viviendas particulares, y algunas contemplan porcentajes altos cuando hay personas con discapacidad reconocida. Cambian cada año, así que hay que mirar lo que esté abierto en ese momento. Preparamos el presupuesto con el desglose que piden y te indicamos qué documentación técnica suele hacer falta.
Los puntos clave son el espacio libre de giro para la silla, el ancho de paso de la puerta (mejor corredera o de apertura hacia fuera), la aproximación lateral al inodoro, barras de apoyo abatibles a la altura correcta, ducha enrasada sin resalte con suelo antideslizante y grifería accionable sin esfuerzo. En locales de pública concurrencia estas medidas son exigibles por normativa; en vivienda privada, se adaptan a la persona, que es lo que realmente importa.
Sí, y muchas veces es lo sensato: empezar por lo que más limita el día a día, que suele ser el baño y el acceso al portal, y dejar el resto para más adelante. Priorizamos contigo según lo que más riesgo o dificultad genere ahora, para que cada euro invertido se note desde el primer día.