La cocina y el baño son las dos estancias donde se concentra todo lo complicado de una obra: fontanería, electricidad, ventilación, impermeabilización, alicatado y montaje de muebles y aparatos, todo en pocos metros cuadrados y con un orden que no admite improvisación. Por eso cuestan más por metro que cualquier otra habitación, y por eso son las que mejor distinguen a un constructor de un aficionado.
En Grupo Construcciones Alicante reformamos cocinas y baños en Alicante y provincia con equipos propios, coordinando fontanero, electricista, alicatador y montador para que la obra no se pare entre oficios. Renovamos siempre las instalaciones que quedan ocultas, porque volver a picar dentro de cinco años para cambiar una tubería es el peor gasto posible.
Te llamamos y vamos a verla. Respuesta el mismo día laborable.
🔒 Sin compromiso. No compartimos tus datos con nadie.
Son las dos reformas con mayor retorno. Un baño y una cocina renovados cambian la percepción completa de una vivienda: es lo primero que mira quien va a comprar o alquilar, y lo que determina si una casa se percibe como cuidada o como pendiente de obra. Con una inversión mucho menor que una reforma integral, el efecto sobre el valor es desproporcionadamente alto.
Y en el uso diario la diferencia es inmediata: presión de agua estable, agua caliente sin esperas, enchufes donde de verdad hacen falta, una ducha en la que se entra sin saltar y una cocina donde el frigorífico, el fregadero y la placa están a distancias razonables. Son cosas que no se aprecian en una foto y que se notan varias veces al día.
Cocinas y baños concentran todos los oficios, y el orden entre ellos no es negociable:
Medimos la estancia y comprobamos por dónde discurren agua, desagües y ventilación, y qué se puede mover sin comprometer las pendientes. La posición del desagüe manda más que el gusto.
Presupuesto cerrado con todas las partidas: demolición, instalaciones, alicatado, mobiliario, sanitarios y montaje. Incluidos los sanitarios y la grifería concretos, no una cantidad a cuenta.
Demolemos y retiramos escombro protegiendo el resto de la vivienda, y dejamos vista la instalación antigua para comprobar su estado real antes de decidir el trazado nuevo.
Ejecutamos fontanería y electricidad nuevas, probamos en carga y sin fugas, e impermeabilizamos la zona de ducha antes de que entre el alicatador.
Alicatamos y solamos con replanteo previo, y comprobamos pendientes hacia el sumidero echando agua antes de dar por buena la ducha.
Montamos muebles, sanitarios y griferías, sellamos encuentros, limpiamos y repasamos contigo cada aparato en funcionamiento antes de entregarlo.
El baño. La intervención estrella sigue siendo cambiar la bañera por una ducha, y hoy casi siempre enrasada con el suelo: se gana espacio, se entra sin obstáculo y es mucho más segura. Debajo hay más trabajo del que parece: formación de pendientes, impermeabilización continua que suba por las paredes, sumidero lineal o central bien dimensionado y sellado perfecto de los encuentros. Es la partida que no se ve y la que decide si habrá filtraciones.
La cocina. Todo empieza por el triángulo de trabajo entre fregadero, placa y frigorífico, y por la posición de la campana, que condiciona la salida de humos. Después vienen las decisiones de encimera (porcelánico y compacto por resistencia, madera por calidez), el frente, la iluminación bajo módulo alto, que es la que realmente sirve para cocinar, y unos enchufes suficientes y bien situados.
Instalaciones ocultas. Aprovechamos la obra para renovar la fontanería de la estancia, colocar llaves de corte accesibles, revisar los desagües y separar circuitos eléctricos con sus protecciones. En una cocina, los electrodomésticos de hoy exigen circuitos independientes que las instalaciones antiguas no tienen.
Ventilación. En baños interiores sin ventana, un extractor con temporizador conectado a un conducto que ventile de verdad evita las condensaciones y el moho, que en zona de costa aparece con facilidad. En cocina, campana con salida al exterior siempre que sea posible.
La decisión que más afecta al presupuesto no son los azulejos: es si se mueven o no los desagües. Cambiar de sitio el inodoro o el fregadero obliga a rehacer pendientes y, en algunos casos, a levantar suelo o recrecerlo. Cuando la distribución actual funciona, mantenerla libera presupuesto para calidades que sí se disfrutan.
La segunda es el orden de compra. Los muebles de cocina y las encimeras tienen plazos de fabricación de varias semanas, y la encimera solo se puede medir cuando los muebles están montados. Si se elige tarde, la cocina se queda parada esperando material aunque la obra esté terminada. Por eso cerramos esas decisiones antes de empezar a picar.
Y un consejo sobre los sanitarios suspendidos, que gustan mucho: quedan bien, facilitan la limpieza y permiten esconder la cisterna, pero necesitan un bastidor anclado correctamente al muro, no a un tabique ligero sin refuerzo. Bien instalados no dan un problema en la vida; mal instalados, se mueven en meses.
Reformas de cocina y baño que hacemos habitualmente en Alicante:
Entre dos y tres semanas para un baño completo, contando demolición, instalaciones, impermeabilización, alicatado con sus fraguados y montaje de sanitarios. Una cocina se va a tres o cuatro semanas, y el plazo depende sobre todo de la fecha de entrega de los muebles y de la encimera, que se mide después de montar. Si solo se sustituye la bañera por ducha sin tocar el resto, en menos de una semana está resuelto.
Sí, si hay otro baño disponible. Cuando solo hay uno, organizamos la obra para dejarlo utilizable por las noches en la medida de lo posible, aunque hay dos o tres días (los de fontanería y solado) en los que no se puede usar. Con la cocina es más llevadero: se puede vivir en casa habilitando una zona provisional, sabiendo que estarás unas semanas sin cocina completa.
Sí, y es una opción muy razonable cuando el alicatado está en buen estado y solo cansa estéticamente. Se puede alicatar encima sin picar, pintar con esmalte específico para azulejo o cambiar únicamente sanitarios, mueble y grifería. Se ahorra mucho y en pocos días hay otro baño. El único inconveniente es que no se aprovecha para renovar la fontanería empotrada, así que conviene comprobar antes en qué estado está.
El porcelánico y los compactos de superficie sinterizada son los más resistentes al calor, al rayado y a las manchas, y son los que recomendamos para uso intenso. El granito sigue siendo muy duro y económico. La madera es cálida pero exige mantenimiento periódico, y el mármol es delicado con los ácidos de la cocina, así que suele terminar con marcas. La elección también condiciona el tipo de fregadero que se puede instalar.
Depende de si el tabique es de carga. Si no lo es, la apertura es sencilla; si lo es, se puede abrir igualmente, pero con un dintel calculado por técnico y su apeo previo, lo que encarece la partida y en obra mayor requiere trámite. Hay que valorar además la campana y la extracción, porque al abrir el espacio los olores se reparten por toda la vivienda y una campana insuficiente se nota mucho más.
Conviene localizar el origen antes de reformar. Puede ser una fuga en tu instalación, en la del vecino o en un bajante común, y cada caso tiene un responsable distinto. Si se reforma sin resolverlo, la mancha volverá a salir sobre el alicatado nuevo. Localizamos el punto y te decimos con claridad qué corresponde a tu vivienda y qué al edificio, para que puedas plantearlo en la comunidad con argumentos.