El suelo es la superficie que más se mira sin darse cuenta y la que peor perdona un error de colocación. Una junta que no cuadra con el hueco de la puerta, un porcelánico con ceja entre piezas o una tarima que suena al pisarla son fallos que se ven todos los días durante veinte años. Por eso lo importante no es solo el material que elijas, sino cómo está el soporte y quién lo coloca.
En Grupo Construcciones Alicante instalamos suelos en viviendas, locales y comunidades de Alicante y provincia: porcelánico y gres, tarima laminada, madera natural, vinílico, microcemento y suelos técnicos. Preparamos el soporte, replanteamos las piezas antes de pegar nada y rematamos rodapiés, perfiles y encuentros con la carpintería para que el resultado sea limpio en toda la vivienda.
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Cambiar el suelo transforma una vivienda más que casi ninguna otra partida, y hoy no siempre obliga a picar. Si el pavimento actual está firme y a nivel, se puede instalar encima: se ahorra el escombro, el ruido y varios días de obra, y solo se pierde un centímetro de altura, que se resuelve recortando las puertas. Cuando el soporte está hueco o desnivelado no compensa, y lo decimos.
Elegir bien también importa por el clima de aquí. En viviendas de costa y en terrazas conviene un pavimento con resistencia al deslizamiento adecuada, porque el suelo mojado junto a una piscina es donde ocurren los accidentes; y en zonas de mucho paso, un porcelánico de alta resistencia al desgaste evita que en dos años se note el camino de la entrada a la cocina.
Colocar el suelo es el último paso; antes hay estos otros, que son los que deciden el resultado:
Comprobamos el estado del pavimento actual, su nivel y si suena hueco, y medimos las estancias. De ahí sale si conviene picar o instalar encima, y cuánto material hace falta contando los recortes.
Presupuesto cerrado con los metros medidos, el material elegido, los perfiles y rodapiés, el recorte de puertas si hace falta y la retirada del pavimento antiguo. Sin partidas abiertas.
Preparamos el soporte: limpieza, reparación de zonas sueltas y nivelación con autonivelante cuando el desnivel lo pide. Es la fase que decide si el suelo quedará plano o con cejas.
Replanteamos antes de colocar: dónde empieza la primera pieza, cómo caen las juntas en los pasos de puerta y por dónde se recorta, para que las piezas cortadas queden en los sitios menos visibles.
Revisamos planeidad, alineación de juntas y ausencia de piezas huecas golpeando el pavimento una a una. Cualquier pieza que suene hueca se levanta y se vuelve a colocar antes de rejuntar.
Rejuntamos, limpiamos el velo de cemento, colocamos rodapiés y perfiles y te explicamos cómo mantener el material que has elegido. Entregamos la estancia lista para amueblar.
Porcelánico y gres. El más usado en esta zona por precio, resistencia y limpieza. En gran formato luce mucho y deja menos juntas, pero exige un soporte muy plano y colocación con doble encolado y niveladores. El rectificado permite junta mínima; el no rectificado necesita algo más de junta, que además absorbe los movimientos.
Tarima y vinílico. La laminada da calidez a buen precio y se instala flotante sobre lámina aislante, lo que amortigua el ruido de pisadas, algo de agradecer en pisos. El vinílico SPC aguanta el agua, así que entra en cocinas y baños donde la laminada no debería ir. La madera natural es la opción noble: se puede acuchillar y barnizar años después y queda como nueva.
Microcemento y continuos. Sin juntas, se aplica sobre el suelo existente y es ideal para espacios donde se busca continuidad visual. Requiere una aplicación muy cuidada y sellado posterior; mal ejecutado, se raya y se mancha.
Exteriores. Para terrazas, porches y bordes de piscina, pavimento antideslizante y resistente a la helada, con pendientes bien resueltas para que el agua salga y no se quede en charcos junto a la fachada.
Depende de la estancia y de cómo vives. En una vivienda con niños o mascotas manda la resistencia al rayado y la facilidad de limpieza, y ahí el porcelánico o un buen vinílico ganan. Si buscas confort al pisar y calidez, la tarima es superior, y en dormitorios es donde más se agradece. En cocinas y baños, cualquier material que no lleve bien la humedad queda descartado, por bonito que sea.
Otro factor que casi nadie tiene en cuenta: el suelo condiciona el ruido dentro de casa. Un porcelánico sobre forjado transmite las pisadas al vecino de abajo; una tarima flotante con buena lámina lo amortigua bastante. En comunidades con problemas de ruido de impacto, eso pesa más que la estética.
Y si tienes suelo radiante, no todos los materiales sirven igual: el porcelánico transmite muy bien el calor y la madera lo hace peor, además de necesitar acabados y espesores concretos. Te decimos qué combinación funciona en tu caso antes de que compres nada.
Instalaciones de pavimento que hacemos habitualmente en Alicante:
En muchos casos sí, y es la opción más rápida y limpia. Hace falta que el pavimento actual esté bien adherido, sin piezas huecas ni humedades, y que se pueda asumir el centímetro largo de altura que se gana, recortando las hojas de las puertas. Si el suelo suena hueco, tiene desniveles grandes o hay que renovar la instalación que va por debajo, entonces hay que levantarlo.
Se calcula entre un 8 % y un 12 % adicional por recortes, y más si la colocación es en diagonal o en espiga. Conviene comprar todo de la misma partida de fabricación, porque entre partidas distintas hay pequeñas diferencias de tono que se notan al colocar, y guardar unas piezas sobrantes: si dentro de unos años se rompe una, encontrar el mismo modelo suele ser imposible.
Una vivienda media de tarima flotante se coloca en dos o tres días. En porcelánico hay que contar el fraguado del adhesivo y del rejuntado antes de pisar con normalidad, así que suele irse a cuatro o cinco días, más el tiempo de nivelación si el soporte lo necesita. Si hay que picar el pavimento anterior, se añaden un par de jornadas por la demolición y la retirada de escombro.
Sí, la estancia tiene que quedar libre. En viviendas habitadas trabajamos por zonas para que puedas seguir viviendo en casa: se hace una parte, se deja transitable y se pasa a la siguiente. Los muebles se pueden ir moviendo de una zona a otra, aunque el trabajo avanza más despacio que con la casa vacía.
Si se instala sobre el pavimento existente, las hojas de las puertas se recortan por abajo para que abran bien; lo hacemos nosotros. Los rodapiés se sustituyen casi siempre, porque al quitarlos se estropean, y es el momento de cambiar a un modelo más alto o lacado a juego con la carpintería. Los perfiles de transición entre estancias los elegimos contigo, porque se ven.
Sí, con las precauciones del sistema: adhesivo flexible, respetar las juntas de dilatación y el protocolo de puesta en marcha de la calefacción antes y después de colocar. El porcelánico es el material que mejor rinde con radiante; con madera hay que elegir espesor y acabado compatibles, y con laminada, una lámina de baja resistencia térmica, o el suelo calentará mucho menos de lo que debería.