Demoler es lo primero que se hace en casi cualquier obra y lo que más se subestima. No consiste en tirar paredes: consiste en saber cuáles se pueden tirar, en qué orden, cómo se sujeta lo que queda mientras tanto y a dónde va cada camión de escombro. Hecho con cabeza, el resto de la obra empieza limpia y sin sustos; hecho a lo bruto, aparecen grietas en el piso del vecino.
En Grupo Construcciones Alicante hacemos derribos y demoliciones en Alicante y provincia con maquinaria propia y personal formado en prevención. Antes de tocar nada identificamos qué elementos son estructurales, dónde pasan las instalaciones y qué apeos hacen falta, y planificamos la salida de residuos hasta el gestor autorizado. Trabajamos tanto en interiores de vivienda como en naves, locales y edificaciones completas.
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Una demolición bien planteada ahorra dinero en la obra que viene detrás. Separando los residuos en obra (hormigón, cerámica, madera, metales, yeso) se reduce mucho la factura del vertedero, porque el escombro mezclado se paga más caro; y recuperar hierro y aluminio compensa parte del trabajo. Es lo que se llama demolición selectiva, y hoy es además lo que exige la normativa de residuos de construcción.
La otra ventaja es la seguridad de lo que se queda en pie. Apear antes de abrir un hueco, proteger la medianera del vecino y controlar el polvo y las vibraciones evita el problema clásico: grietas, denuncias y una obra parada semanas. Trabajamos con documentación de gestor autorizado, seguro de responsabilidad civil y personal con formación de la construcción.
Un derribo se planifica de arriba abajo, y esto es lo que hacemos antes de tocar el primer tabique:
Visitamos el inmueble y comprobamos qué es estructural y qué no, por dónde pasan las instalaciones y en qué estado están las medianeras y los edificios colindantes. De ahí sale el orden de derribo y los apeos necesarios.
Presupuesto cerrado con los metros cúbicos estimados de escombro, el transporte, las tasas del gestor de residuos y los medios auxiliares. El vertido es la partida que más se dispara cuando no se mide bien de antemano.
Antes de empezar montamos protecciones, apeos y apuntalamientos, cerramos el paso a las zonas afectadas y damos de baja o desviamos las instalaciones que crucen la zona a demoler.
Demolemos de arriba hacia abajo y de dentro hacia fuera, separando materiales para su reciclaje. Usamos corte con diamante donde hay que ser precisos y evitar vibraciones en un edificio habitado.
Controlamos el polvo con riego, cerramos con lonas y respetamos los horarios de la ordenanza y de la comunidad. Revisamos a diario el estado de los apeos y de los elementos que quedan en pie.
Retiramos hasta el último escombro, entregamos la documentación del gestor autorizado y dejamos el espacio barrido y listo para que entre el siguiente oficio.
Demolición interior. Es la más habitual en reforma: se vacía la vivienda o el local (tabiques, alicatados, solados, falsos techos, carpintería) respetando la estructura, las bajantes y los patinillos comunes. En un edificio habitado, la clave está en la protección de accesos y ascensor, el control del polvo y el ritmo de salida del escombro.
Derribo completo. Para edificaciones enteras y naves, con maquinaria y un plan que va de la cubierta a la cimentación. Requiere licencia municipal, proyecto y dirección técnica, además del estudio de gestión de residuos y del plan de seguridad y salud.
Corte y apertura de huecos. Cuando hay que abrir una puerta en un muro de carga o pasar una instalación por un forjado, se apea primero y se corta con hilo o disco de diamante. Es más lento que el martillo, pero no transmite vibraciones a la estructura ni al vecino, y el corte queda limpio y a escuadra.
La normativa de residuos de construcción y demolición obliga a separar por fracciones y a entregar el escombro a un gestor autorizado, que emite el documento acreditativo de la entrega. Ese papel no es burocracia: es lo que demuestra ante el ayuntamiento que los residuos han terminado donde debían, y en obra mayor se pide junto con la fianza de residuos.
Hay un caso que merece atención aparte. En construcciones anteriores a 2002 es frecuente encontrar fibrocemento con amianto en bajantes, depósitos de agua y placas de cubierta. No se puede picar ni romper: su retirada solo la puede ejecutar una empresa inscrita en el RERA, con plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral y personal con vigilancia sanitaria. Si aparece en tu obra, paramos, te lo explicamos y coordinamos a la empresa especializada.
También revisamos si el inmueble tiene protección patrimonial o está en un entorno protegido, porque entonces el derribo puede estar limitado o requerir informes previos del ayuntamiento.
Derribos y demoliciones que ejecutamos habitualmente en Alicante y provincia:
Para un derribo completo, sí: es obra mayor y necesita licencia municipal, proyecto técnico, dirección facultativa y estudio de gestión de residuos, y el ayuntamiento suele pedir una fianza que se devuelve al justificar la entrega del escombro. Para una demolición interior sin tocar estructura ni fachada, lo habitual es la declaración responsable u obra menor. Te decimos en la visita qué figura corresponde y tramitamos la documentación.
Depende de lo que se tire, pero como referencia el vaciado completo de un piso medio suele mover entre 15 y 30 metros cúbicos, es decir, varios contenedores. Por eso el presupuesto se hace midiendo, no a ojo: el transporte y las tasas del gestor pesan tanto como la mano de obra. Si el escombro se separa por materiales, ese coste baja de forma apreciable.
Con apeos y apuntalamientos antes de abrir cualquier hueco, protección de accesos comunes y ascensor, cierre con lonas de la zona en obra y riego para el polvo. Cuando hay que cortar hormigón junto a una medianera, usamos hilo o disco de diamante en vez de martillo para no transmitir vibraciones. Y avisamos a los vecinos de los días de más ruido.
Sí, es lo más frecuente: se conserva la estructura y la fachada y se vacía el interior, o se derriba solo un cuerpo añadido, un altillo o una escalera. Se estudia primero qué carga descansa sobre lo que se va a quitar y se resuelve con apeo o con un refuerzo definitivo antes de retirarlo.
Si aparece fibrocemento en bajantes, depósitos o placas de cubierta, se para. Su retirada solo puede hacerla una empresa inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto, con plan de trabajo aprobado y personal con vigilancia sanitaria. Coordinamos a la empresa autorizada y reanudamos cuando la zona está limpia y certificada. Nunca se pica ni se rompe un material con amianto.
Sí, y es donde más se nota la planificación: calles estrechas, ocupación de vía pública para el contenedor o el camión, horarios restringidos y edificios pegados unos a otros. Tramitamos la ocupación con el ayuntamiento, ajustamos el tamaño de la maquinaria al acceso disponible y comprobamos si el inmueble tiene algún grado de protección antes de plantear el derribo.